Es fácil iniciarse en el piragüismo, por lo que quienes aprenden suelen tener la ilusión de que es fácil manejar una canoa. Piensan que, ante cualquier emergencia, podrán remar fácilmente de vuelta a la orilla y, sin darse cuenta, descuidan la preparación para la seguridad antes de partir.
Por eso, antes de salir, no hay que bajar la guardia para evitar peligros.
Es especialmente importante tener en cuenta que los principiantes suelen sobreestimar su resistencia física y, cuando se entusiasman, reman demasiado lejos en la canoa. Al final, pueden perderse o cansarse tanto que no logren regresar. Conviene llevar en la popa varios artículos de emergencia para usarlos en caso necesario.
Antes de practicar distintas actividades acuáticas, los principiantes deben ponerse un «traje de flotación». Cabe señalar que no es lo mismo que un «chaleco salvavidas»: no cuenta con una estructura que mantenga la cabeza fuera del agua. Aporta flotabilidad adicional en caso de emergencia, por lo que quienes practican deportes acuáticos también deben saber nadar.
Aunque se aprende a manejar una canoa rápidamente, si aún no se tiene suficiente experiencia, una ola grande podría volcarla y, al caer al agua, podrías cortarte con piedras o conchas de ostras. Se recomienda llevar calzado en la canoa.
Como al navegar en canoa no hay dónde protegerse del sol, estarás completamente expuesto durante varias horas. Al volver a la orilla, podrías sufrir quemaduras solares graves y acabar con todo el cuerpo enrojecido. Por eso, antes de partir, recuerda llevar protector solar de repuesto y gafas de sol para reducir los daños causados por el sol.
Por último, no olvides llevar un teléfono móvil resistente al agua o, si hace falta, comprar una funda impermeable para poder pedir ayuda.
Cuando tengas todo listo, ¡ya puedes salir!

